Deep learning aplicado a la detección automática de deforestación mediante imágenes satelitales multitemporales

Este trabajo evalúa la influencia de distintos eventos externos sobre la calidad del aire en la ciudad de Valencia, centrándose en el dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas en suspensión (PM10 y PM2.5). El estudio analiza los registros del periodo comprendido entre 2019 y 2025 para comprobar cómo estas fuentes modifican los niveles de contaminación.

El análisis general de la ciudad indica que, aunque Valencia cumple con los límites legales establecidos por la Unión Europea, las concentraciones registradas superan de forma habitual las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), basadas en criterios estrictamente sanitarios.

La metodología aplicada se fundamenta en el análisis estadístico y espacial de los datos horarios proporcionados por la Red Valenciana de Vigilancia y Control de la Contaminación Atmosférica. Para interpretar correctamente las mediciones, los datos de calidad del aire se cruzan con información meteorológica, prestando especial atención a la velocidad y la dirección del viento en cada momento.

Mediante pruebas de contraste estadístico y herramientas de cartografía espacial, el estudio compara las concentraciones de los contaminantes durante los eventos específicos con las de periodos ordinarios, lo que permite aislar y medir el impacto de cada fuente emisora sobre las diferentes zonas de la ciudad. 

La aplicación de este método muestra resultados diferenciados según el origen de la emisión. En primer lugar, se observa que el Puerto de Valencia actúa como una fuente de emisión constante de NO2, afectando directamente a las estaciones de la fachada marítima cuando el viento sopla hacia el interior. Además, los niveles de contaminación de origen portuario no disminuyen durante los días festivos locales, debido a la continuidad de la actividad logística y marítima.

En segundo lugar, durante los meses de otoño se detectan aumentos de partículas en las estaciones del sur de la ciudad. El análisis del viento confirma que la mayor parte de estos episodios coinciden con vientos del suroeste, evidenciando el transporte de humo procedente de la quema estacional de la paja del arroz en el entorno de la Albufera.  

Por último, el análisis de las festividades de las Fallas revela un impacto distinto según el tipo de contaminante. Las restricciones de movilidad y los cortes de tráfico en el centro urbano provocan un descenso notable de los niveles de NO2, que en la noche de la Cremà llegaron a bajar hasta un 78% respecto a sus valores habituales. Por el contrario, el uso de pirotecnia y la quema de los monumentos generan aumentos considerables y puntuales de partículas PM10 y PM2.5. Los mapas espaciales muestran, no obstante, que estas partículas se dispersan de forma natural, retornando a niveles ordinarios en un plazo aproximado de ocho horas.

En conclusión, el estudio demuestra que la calidad del aire en Valencia depende de múltiples focos, lo que hace necesario aplicar estrategias de gestión específicas para cada evento si se pretende alcanzar los niveles recomendados por la OMS.

Aqui encontrarás el enlace al repositorio riunet para conocer más información acerca de este proyecto