El objetivo principal del trabajo es determinar el impacto de la DANA sobre la Albufera de Valencia y analizar su evolución mediante técnicas de teledetección.
El estudio se enfoca en la Albufera de Valencia, una reserva natural de gran importancia ambiental situada en la Comunidad Valenciana, España.
Este ecosistema abarca aproximadamente 21.120 hectáreas y es un hábitat de gran importancia para una amplia variedad de especies de fauna y flora autóctonas, y se encuentra protegido por varios planes y programas, como el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) y la Red Natura 2000, que aseguran su conservación y uso sostenible.
A través del análisis de imágenes obtenidas por radar, se ha podido calcular con precisión el área afectada por las inundaciones. Para ello, se ha utilizado una metodología de clasificación supervisada, que permite distinguir entre las distintas superficies afectadas y no afectadas por la inundación, basándose en las variaciones en los datos radar.
Los resultados obtenidos destacan que la extensión total del área afectada por la inundación alcanzó aproximadamente las 41.247,11 hectáreas. Aunque se observa una recuperación relativamente rápida en muchas zonas del ecosistema, todavía persisten áreas significativas que no han mostrado signos de recuperación.
En concreto, alrededor de 19.994,45 hectáreas continúan cubiertas por una capa de lodo, lo que indica que la recuperación de la calidad del suelo y del agua en esas zonas es aún un desafío.
Además, 705 parcelas dentro del área afectada siguen sin presentar mejoras apreciables en su vegetación, lo que sugiere que estos sectores requieren una atención especial o medidas de restauración adicionales para favorecer su regeneración.
Además del análisis de inundación, se han calculado diversos índices para evaluar el estado de la vegetación, la masa de agua y la turbidez del agua, entre otros parámetros relevantes.
Estos índices permiten detectar los cambios en la dinámica del ecosistema tras el impacto de la DANA, ya que proporcionan información sobre la salud de la vegetación, la cantidad de agua presente en la zona y la calidad del agua en función de su turbidez.
Tras el análisis de los datos obtenidos, se seleccionan los índices más significativos para determinar las áreas específicas dentro de la Albufera que, a mediados de junio del año siguiente al evento, no han mostrado signos de mejora o recuperación en comparación con el año anterior.