Análisis geoespacial de la huerta de Valencia para la identificación de sectores prioritarios de protección y mejora

Este trabajo analiza la situación territorial de la Huerta de València mediante el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG), con el objetivo de identificar qué áreas agrícolas presentan mayor vulnerabilidad frente a las amenazas del crecimiento urbano. Para realizar una evaluación precisa y comparable, la investigación toma como base espacial las unidades de paisaje establecidas por el Plan de Acción Territorial (PAT) de la Huerta de València.

La metodología general se basa en la recopilación de capas oficiales de delimitación de huertas, superficie agrícola, coberturas del suelo, red viaria, ferrocarril y productos raster de observación terrestre. A partir de esta información se generan las capas temáticas de trabajo, se calculan indicadores espaciales por huerta y, posteriormente, se normalizan los resultados y se integran mediante ponderación por entropía para obtener índices finales sintéticos. 

El segundo bloque corresponde al análisis de presión urbana. Para ello se han calculado dos indicadores. Por un lado, el Índice de Artificialización del Paisaje (ILA), a partir del producto High Resolution Layer Imperviousness del Copernicus Land Monitoring Service, comparando 2006 y 2024 para detectar la transformación de suelo no artificial en artificial.

Por otro lado, se ha calculado el Indicador de Antropización Infraestructural (AFI), incorporando la longitud, jerarquía e intensidad de cruces de la red viaria y ferroviaria. La integración de ambos permite obtener un índice final de presión urbana, cuyos resultados identifican huertas más afectadas por artificialización reciente e infraestructuras lineales.

El análisis se estructura en tres bloques principales. El primero corresponde a la fragmentación agraria, calculada a partir de ocho indicadores: PLAND, PD, ED, tamaño medio de parcela, COHESION, IJI, SPLIT y AI. Estos índices permiten describir, de forma complementaria, la proporción de suelo agrícola, el número y tamaño de manchas, la densidad de bordes, la conectividad física de la clase agrícola, la mezcla entre clases y el grado de agregación o división del paisaje. Tras su integración, se ha obtenido un índice final de fragmentación que muestra una distribución desigual dentro del ámbito de estudio, con huertas más compactas y continuas frente a otras con una estructura más dividida y fragmentada.

El tercer bloque incorpora el análisis de capacidad adaptativa, que evalúa la aptitud del territorio para mantener su funcionalidad agrícola frente a las presiones de fragmentación y urbanización. Este índice se construye a partir de tres variables físicas y funcionales: una topografía de pendientes suaves que facilita las labores agrarias, una alta humedad del suelo (estimada mediante datos satelitales) y una mayor proximidad a las acequias y canales de la red de regadío. De este modo, se asume que las huertas con mejor accesibilidad funcional al agua y condiciones topográficas favorables poseen una mayor capacidad de respuesta para sostener su uso agrícola de forma prolongada.

Finalmente, se ha desarrollado un análisis de vulnerabilidad territorial, cuyo objetivo es integrar la información obtenida en los tres bloques anteriores (presión urbana, fragmentación agraria y capacidad adaptativa) para identificar qué huertas presentan una situación más frágil y cuáles requieren mayor prioridad de protección o mejora.

En conjunto, el trabajo busca avanzar hacia una lectura territorial integrada de la Huerta de València, útil para apoyar procesos de diagnóstico, planificación y gestión.

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